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APORTES PARA LAS INVESTIGACIONES Crecimiento, salario y distribución: El aumento sostenido de la masa salarial durante 8 años (determinado en gran medida por un incremento notable de la inversión) es el fenómeno económico más importante del país en los últimos 50 años; parecería que el Uruguay está superando su crisis estructural y el “crecimiento espasmódico” de las últimas décadas, aun sin trascender una inserción internacional basada en la exportación de productos agropecuarios. Esto no parece haberse tomado en cuenta en un reciente estudio del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT. Por Gonzalo Pereira INTRODUCCIÓN En diciembre de 2011 se difundió el estudio del Instituto Cuesta Duarte del PIT–CNT sobre la evolución reciente de la masa salarial y su relación con el Producto Interno Bruto (PBI)[1]. Allí se indica que una de las “formas posibles de analizar la desigualdad es a partir de la porción de ingresos apropiada por cada uno de los actores que desarrollan la producción, es decir, qué parte del total de los ingresos generados en una economía queda en manos de los trabajadores, de los propietarios del capital y del Estado” (op. cit., p. 1; en adelante todas las citas corresponden al texto comentado). Y afirma que “lo importante no es centrarse en la evolución de la masa salarial en términos absolutos sino en la relación que guarda con la evolución de la producción y el ingreso nacional, ya que esto muestra cuánto de la producción total es apropiada por los trabajadores asalariados”. El procedimiento aplicado por el trabajo se expresa en la siguiente gráfica:
El trabajo sostiene que, tal cual se ilustra en la gráfica, “en los últimos años el peso de la masa salarial en el PIB ha logrado cierta recuperación respecto al piso alcanzado en la crisis, pero se encuentra estancado y lejos de los niveles registrados a fines de la década del 90... “Considerando que la masa de impuestos en el PIB es un componente relativamente menor, es posible afirmar que la caída en el peso de la masa salarial respecto a los niveles previos a la crisis tiene como contrapartida un incremento de la porción que se apropian los dueños del capital, (y) pese al muy bajo desempleo y a los importantes incrementos salariales conquistados a partir de la Negociación Colectiva, el peso de la masa salarial en el PIB no solo no está aumentando sino que aún se encuentra lejos de alcanzar los niveles anteriores a la crisis”. La primera parte del trabajo refiere a la descripción de datos estadísticos objetivos (o tan objetivos como puede llegar a ser el levantamiento de los datos, cuestión en la que no incursionaremos). La cuestión cambia por completo cuando de lo expuesto se sacan conclusiones que sostienen que la no recuperación de la proporción de la masa salarial previa a la crisis tiene un componente de responsabilidad del gobierno y que la aceleración del crecimiento de los salarios es una cuestión de voluntad. Se trata de afirmaciones rotundas que merecen una mayor atención. A continuación analizaré el procedimiento de cálculo, luego, aceptándolo como válido, plantearé algunos aspectos conceptuales sobre la relación entre la acumulación de capital y la masa de salarios, y finalmente revisaré las conclusiones que plantea el Instituto Cuesta Duarte. 1. CONSIDERACIONES SOBRE EL PROCEDIMIENTO DE CÁLCULO El trabajo estudia la variación relativa de la masa salarial con respecto al PIB por la siguiente razón: “En lugar del PIB, un agregado alternativo que refleja mejor la evolución de los ingresos nacionales es el Ingreso Nacional Bruto Disponible[2]. Sin embrago, considerando que la evolución de la masa salarial sobre uno y otro no presenta variantes significativas y que las conclusiones del trabajo no se ven alteradas, se optó por trabajar con el PIB que es un concepto más conocido” (op. cit. p 2). Bien, si se va a utilizar el PIB como referente de la masa salarial debemos recordar que es idéntico al VAB (valor agregado bruto), el cual se descompone en Salarios, Rentas, Intereses, Depreciación, Beneficios e Impuestos Indirectos, a cuya suma se descuentan los Subsidios. A partir de los datos del primer año de las gráficas presentadas en el trabajo comentado, veamos el porcentaje de los componentes considerados:
1.1 ¿Y la amortización del capital? Pero como ya indicamos, la suma de salarios de trabajadores (dependientes y no dependientes), los retornos al capital (suponemos que se acumuló rentas, intereses y beneficios) e impuestos, todos expresados como % del PIB, no debería totalizar 100 (el VAB, idéntico al PIB) pues no se ha considerado la amortización del capital. ¿Dónde está la amortización anual del capital? Veremos más adelante que no es una pregunta ociosa. 1.2 Los impuestos En segundo lugar, los autores sostienen que “la masa de impuestos en el PIB es un componente relativamente menor” y por eso suponen que el aumento relativo constatado de la suma de los retornos del capital más impuestos se debe al aumento de aquéllos[3]. Puede ser que la masa de impuestos sea un “componente relativamente menor” del PIB, pero ¿cuánto menor es? Tampoco es una pregunta ociosa pues podría plantearse que los 4 puntos porcentuales que se sostiene que ha variado la masa salarial en el PIB (de 34 a 30%) son también un “componente relativamente menor”. Esa masa de impuestos ha crecido –sin dudas– de manera absoluta y habrá que ver si también ha crecido de forma relativa al PIB. Si existe un aumento relativo, ¿es pequeño?, ¿cuánto pesa? Si miramos la gráfica reproducida arriba, la diferencia de la proporción de la masa salarial y el PIB entre el año inicial y el final parece visualmente importante pero es debido a la escala que se utiliza: se trata de un 13%. Y aunque la masa de impuestos no hubiera aumentado de forma relativa al PIB, ¿no importa si hay cambios en la forma en que se utiliza?; ¿la relación de la masa salarial con el PIB considera los beneficios adicionales al salario que han recibido los trabajadores en el periodo analizado?; ¿está considerado íntegramente que los trabajadores son los más beneficiados por la expansión de la cobertura de la salud apoyada mediante impuestos?; ¿a quiénes van dirigidos, en primer lugar, los logros que se alcancen en la enseñanza (entre otros, una computadora para cada niño y adolescente), que ha visto crecer sus recursos como nunca en base a los impuestos? Y etcétera. 1.3 Los dueños del capital El trabajo señala que “los dueños del capital” incrementan su porción en el PIB y uno de los componentes de dicha porción son los intereses. Y aquí hay que realizar una anotación: ¿toda la masa de intereses contabilizada en Uruguay es recibida por los capitalistas? ¿Qué parte corresponde ya, y de manera creciente, a los intereses recibidos por las AFAP? Y, ¿no son los trabajadores buena parte de los propietarios del capital de las AFAP? Si se precisaran las cuentas, ¿no deberían sumarse tales intereses a la masa salarial? 1.4 La coyuntura Por último en lo que refiere al procedimiento de estimar la importancia relativa de la masa salarial: ¿es indiferente el año que se usa como base de comparación? ¿Acaso los ciclos económicos –fortísimos en nuestro país– no afectan el valor relativo de la masa salarial? El año 1998 utilizado para realizar la comparación con el 2010, ¿será adecuado? ¿No integrará el periodo de burbuja financiera y el ingreso de capitales previo a la crisis? Y si así fuera, ¿sería sostenible esa participación de la masa salarial en el PIB como para constituir un año base para comparar la evolución posterior? Las respuestas no son obvias, hay que buscarlas. He planteado más dudas que afirmaciones pero creo que deberían ser resueltas antes de dar por cierta la reducción en 13% de la importancia relativa de la masa salarial estimada por la investigación. 2. MASA SALARIAL ABSOLUTA, RELATIVA Y ACUMULACIÓN DE CAPITAL Luego de señalar interrogantes sobre el procedimiento de cálculo aplicado por el Instituto Cuesta Duarte daré ahora por cierto que ocurrió una reducción de 4 puntos porcentuales de participación de la masa salarial en el PIB en el periodo analizado. Y si así fuera, sostendré que la comprobación de una reducción del peso de la masa salarial en el PIB no debería ser el remate de una investigación sino el comienzo para intentar comprender las razones del comportamiento de la masa salarial. 2.1 Importancia de la evolución de la masa salarial en términos absolutos Plantearé en primer lugar una discrepancia con respecto a la afirmación antes advertida: “… lo importante no es centrarse en la evolución de la masa salarial en términos absolutos” (op. cit. P. 2). Veamos que la crisis culminada en el año 2002 significó una reducción de la masa salarial de 31% en el año 2003 comparada con la del año 1998, como lo indica la gráfica del trabajo comentado:
Este hecho constituye una contundente refutación de lo que sostiene el trabajo: “… lo importante no es centrarse en la evolución de la masa salarial en términos absolutos” (op. cit. P. 2). ¡Si será importante centrarse en la evolución de la masa salarial en términos absolutos! Su desplome durante las crisis significó una catástrofe para los trabajadores (y también para amplios sectores sociales que no son trabajadores dependientes). Lo diré de otra manera: en la gráfica siguiente (elaborada por los autores) se muestra la caída del PIB y la masa salarial durante la crisis culminada en 2002 y su recuperación posterior. Y se observa que la masa salarial habría tenido una recuperación menor que el PIB.
Como ya vimos, el trabajo sostiene que “lo importante” es la brecha formada entre ambas variables (diferencia entre la curva roja y curva azul), pero debería fundamentar por qué este concepto es más importante que el desplome salarial que alcanza su mínimo en el año 2003. No he realizado una revisión de los trabajos del Instituto Cuesta Duarte y con las excusas correspondientes me permito preguntar: reconociendo que la crisis culminada en el año 2002 determinó la reducción del 31% de la masa salarial y el drama que significó para los trabajadores, ¿el Instituto tiene una interpretación de su causa? Y si dispone de tal interpretación, ¿obtuvo alguna conclusión de utilidad para contribuir desde las posiciones del PIT-CNT a prevenir otra crisis? 2.2 Composición orgánica del capital e importancia absoluta y relativa de la masa salarial Disponemos de una ley que sostiene la existencia de una tendencia a la reducción de la tasa de ganancia en el actual sistema económico y no cabe exponerla aquí. Aunque no se la comparta (o se la mediatice debido a los factores contrarrestantes), pocos, que yo sepa, discuten su fundamento: la tendencia al aumento de la composición orgánica del capital, o sea, el crecimiento más rápido del valor de todos los elementos que permiten el aumento de la productividad frente al crecimiento del valor de la fuerza de trabajo; es decir un crecimiento más rápido del valor de tractores, equipos, etcétera, que el crecimiento de la masa salarial. Si lo aceptamos, se abren dos tipos de consideraciones, las referidas a: 1º) la amortización anual de un capital creciente, y 2º) el crecimiento relativo de la masa de ganancia correspondiente a tal aumento del capital. Veamos el primer punto: ¿cómo evoluciona en el tiempo la amortización anual del capital? Dada la velocidad de crecimiento del capital, ¿no debería aumentar la importancia relativa de su amortización anual? Y si así ocurre, ¿acaso no reduce la importancia relativa de los demás componentes del VAB, incluyendo la masa salarial? En efecto, si en una sociedad aumenta el capital amortizable por año debido al proceso general de desarrollo (fenómeno que difícilmente se pueda señalar como negativo), ¿no conduce ello a la reducción de la importancia relativa de los demás componentes, incluyendo la masa salarial? Ciertamente, se podría sostener que la tendencia a la reducción del valor de todas las mercancías (al abarcar también a los medios de producción tomados en cuenta en el cálculo de la amortización) podría determinar la reducción de la amortización como parte del PIB. Pero desconozco cálculos concretos sobre la cuestión. Quizás los autores crean que la amortización es una fracción constante del PIB (estrictamente, del VAB, de igual magnitud). Pero ni lo han señalado y menos aun lo han demostrado. Por lo tanto, ¿cómo puede ser dejado de lado en los cálculos que presentan? Si por tal razón se determinara que desciende la proporción de la masa salarial en el VAB, ¿no debería verse como resultado del aumento de los costos globales de producción? Tal aumento absoluto y relativo de los costos de producción, ¿no es el resultado de un buscado proceso de tecnificación y de aumento de la productividad del trabajo?; ¿no es un requisito para alcanzar el objetivo de aumentar la masa absoluta de salarios? El segundo aspecto es aun más importante: el desarrollo económico se asocia a un cambio en la composición técnica del capital y éste determina el aumento de la composición orgánica del capital[4], es decir, una velocidad de aumento del capital en equipos e insumos mayor que la velocidad de aumento de la masa de salarios. Con tasa de ganancia constante significa una velocidad de aumento de la masa de ganancia mayor que la masa salarial. De manera que la reducción de la proporción de la masa salarial en un PIB (igual al VAB) que crece es intrínseca al sistema y, paradojalmente, se vincula a una virtud del sistema[5]. En efecto, ¿el cambio en la composición técnica del capital y el correspondiente aumento de la composición orgánica del capital no es imprescindible para el aumento absoluto de la masa de salarios? ¿Acaso la base material del aumento de los salarios no es el aumento de la productividad y de la cantidad de trabajadores derivada de la acumulación de capital? Creo que es el eje de la cuestión: la evolución del valor relativo de la masa salarial está determinada, en primer término, por su valor absoluto. Y éste por el aumento de la productividad del trabajo y la inversión que acompañan al aumento del capital constante (principalmente del capital fijo: equipos, herramientas, etcétera). La condición básica es la rentabilidad del capital. Por esta segunda razón no puedo coincidir con la afirmación que realiza el trabajo comentado: “… lo importante no es centrarse en la evolución de la masa salarial en términos absolutos” (op. cit. p 2). El principal objetivo del desarrollo económico es el aumento del bienestar de la población y de las grandes mayorías de trabajadores dependientes, y para ello es necesario el aumento absoluto de la masa salarial. Y el requisito es una magnitud de inversión de capital que conduzca a la reproducción ampliada del capital. Durante el medio siglo siguiente a los 50’ el país no lo logró. 2.3 Tasa de ganancia y masa salarial En efecto, durante las décadas caracterizadas como la “crisis estructural” (periodo en que las condiciones concretas de rentabilidad permitían poco más que la reproducción simple), el país no lograba un aumento significativo y sostenido ni de la producción ni de la masa salarial. En el periodo previo a la dictadura se verificó una lucha social y gremial de gran magnitud para evitar la reducción salarial. Y no se logró. Porque el capital tiene formas de evitar la reducción de la tasa de ganancia: simplemente no acumula más, sale fuera de fronteras y se cierran fábricas. En contrapartida, aumentó el desempleo y la migración de uruguayos. Luego, la dictadura aceleró el proceso por vías no económicas:
La reducción salarial impuesta por la dictadura mejoró las condiciones generales de rentabilidad del capital hasta su caída en 1984 (pero antes agregó otra reducción salarial intensa debida a la crisis de la “tablita”, ver gráfica siguiente). Sin embargo, la recuperación democrática no logró volver a los niveles anteriores del salario real ni tampoco a un proceso creciente del mismo:
Y como remate, durante la presidencia de Jorge Batlle se produce la violenta reducción salarial correspondiente a la crisis culminada en 2002 (ilustrada también como masa salarial en la gráfica 2 del Instituto Cuesta Duarte). Es necesario recorrer esos antecedentes para calibrar la importancia del proceso de crecimiento rápido y sostenido durante 7 años de la masa salarial ilustrado por la gráfica 2 (seguramente se agregará 2011 como octavo año de crecimiento). Vale la pena volver a mirarla:
Me atrevo a proponer que el aumento sostenido de la masa salarial durante 8 años (determinado por un incremento notable de la inversión) es el fenómeno económico más importante del país en los últimos 50 años; parecería que el Uruguay está superando su crisis estructural y el “crecimiento espasmódico”[6] de las últimas décadas. Y lo está haciendo aun sin trascender una inserción internacional basada en la exportación de productos agropecuarios. 3. COMENTARIO A LAS CONCLUSIONES DEL INSTITUTO CUESTA DUARTE 3.1 La hipótesis principal del Instituto Cuesta Duarte guía sus conclusiones El trabajo del Instituto Cuesta Duarte señala con precisión su principal hipótesis: “… lo importante no es centrarse en la evolución de la masa salarial en términos absolutos sino en la relación que guarda con la evolución de la producción y el ingreso nacional”. Y desde tal hipótesis, propone conclusiones que resumo a continuación: 1º “… la clave para empujar al alza la masa salarial pasa por una política salarial más agresiva”; 2º “… los lineamientos propuestos por el Poder Ejecutivo en la pasada ronda de Consejos de Salarios tendientes a moderar los aumentos salariales en función del crecimiento del empleo, dificultan la posibilidad de que la porción de masa salarial en el producto retorne a los valores previos a la crisis”, y 3º “Teniendo en cuenta que el empleo tiene un margen cada vez más acotado para crecer, es necesario acelerar el crecimiento de los salarios de forma tal que los trabajadores –y en particular aquellos con menores ingresos– logren apropiarse de una mayor porción de la torta”. Comentario Una cuestión de método indica que las conclusiones han de explicitarse y fundamentarse. Pero la primera conclusión no está ligada al trabajo realizado, ni explica qué entiende por “política salarial” ni tampoco cómo sería “más agresiva”. La segunda conclusión no explica por qué y cómo “… los lineamientos propuestos por el Poder Ejecutivo en la pasada ronda de Consejos de Salarios tendientes a moderar los aumentos salariales en función del crecimiento del empleo, dificultan la posibilidad de que la porción de masa salarial en el producto retorne a los valores previos a la crisis”. Y la tercera conclusión parece una visión voluntarista sobre cómo “acelerar el crecimiento de los salarios”. Si existe una visión voluntarista sobre el aumento de los salarios se debe a que no ha tenido suficientemente en cuenta que en el Uruguay las décadas de deterioro y estancamiento del salario real en niveles reducidos se explicaban por la baja rentabilidad del capital y la correspondiente desinversión o reducida inversión que apenas permitía superar la reproducción simple del capital. Una visión voluntarista no podrá comprender la crisis financiera global[7] y el principal fenómeno mundial contemporáneo de aumento del salario real, el verificado en China con participación de cientos de millones de asalariados; ni tampoco las reducciones de salarios que están ocurriendo en los Estados Unidos y en la Unión Europea. Más allá de episodios, de segmentos o áreas, el aumento general de salarios de un país se asocia a un aumento de la demanda de asalariados (un aumento del empleo) debido a la inversión de capital guiada por la rentabilidad. Y una reducción general de salarios corresponde a una disminución de la dicha demanda, situación que se manifiesta agudamente durante las crisis. Es cierto que en nuestro país ocurrieron hechos que abonan una visión voluntarista del aumento de los salarios, por ejemplo: 1º) la coincidencia temporal del aumento sostenido de la masa salarial con los dos gobiernos del Frente Amplio (FA) puede llevar a pensar que los partidos tradicionales que gobernaron en coalición desde la recuperación de la democracia en 1985 carecían de voluntad de promover el aumento de los salarios; 2º) hay acciones impulsadas por los gobiernos frenteamplistas que favorecieron el aumento de los salarios. Pero, ¿es por la aplicación de la voluntad política aplicada mediante la correlación de fuerzas que se han logrado éxitos reconocidos? Algunos de ellos sí, como la reinstalación de los Consejos de Salarios, nuevas leyes laborales y los fueros sindicales. Y no parecen ser “lineamientos propuestos por el Poder Ejecutivo… tendientes a moderar los aumentos salariales”. Esos lineamientos, en un escenario económico de aumento de rentabilidad por diversos factores (entre los que figura la política económica) mejoraron el escenario de la negociación y los aumentos reales de salarios. Además, alguno de los principales éxitos de aumento salarial, como el de las empleadas domésticas, no se vincula al proceso productivo ni afecta la tasa de ganancia pues corresponde a una forma de gasto; otro, mediante la ley de 8 horas de trabajo en el campo, no redujo la tasa de ganancia rural debido al aumento general de los productos agropecuarios. Más allá de lo indicado, un componente explicativo clave del aumento reciente de la masa salarial ha sido el conjunto de factores extrasalariales que permitieron incrementar la tasa de ganancia en Uruguay de quienes decidieron aumentar las inversiones productivas, y, con ellas, la demanda de trabajo por el cual han de pagar más. Lejos de mí está quitar importancia a la lucha de los trabajadores para mejorar sus condiciones de vida y, en particular, su salario. No existe otra forma de hacerlo que la negociación y, si es necesario, la huelga. Pero existen muchos ejemplos que ilustran que si se afecta la sostenibilidad de la empresa se pueden perder no solamente los aumentos sino el propio empleo. La realidad convoca permanentemente a la sabiduría de los trabajadores y sus dirigentes gremiales. Debo aclarar que tal autorregulación no existe en la actividad del Estado: los trabajadores públicos no están limitados por la sostenibilidad económica de un proceso productivo que debe crear bienes o servicios en competencia sino por su capacidad de apropiar parte de la riqueza social, cuestión que ahora no desarrollo pero que –creo– debería ser estudiada por el Instituto Cuesta Duarte; me refiero a la segmentación del mundo del trabajo en dos subuniversos de carácter muy diferente en cuanto a intensidad del trabajo, disciplina de fábrica, cumplimiento de horario, etcétera. Y que hoy lleva a que la máxima aspiración de la mayoría de los jóvenes sea un empleo público… 3.2 Una hipótesis diferente Anteriormente sostuve que la investigación debe centrarse en la evolución en términos absolutos de la masa salarial. Si fuera una hipótesis correcta, permite arribar a la siguiente conclusión: el crecimiento fuerte y sostenido durante 8 años de la masa de salarios es un fenómeno económico sin precedentes en medio siglo y es el más importante del país en los últimos 50 años. Y convoca a profundizar la investigación. En efecto, la hipótesis sobre la importancia de la evolución absoluta de la masa salarial no solamente concluye en reconocer el mérito histórico de su aumento reciente y sostenido sino que además convoca a entender la causalidad del tal fenómeno de tremendo impacto positivo en la vida de los trabajadores, planteando algunas guías para una investigación: ¿cuánto ha contribuido el aumento de los precios de nuestras exportaciones primarias?, ¿cuánto su aumento de volumen?, ¿y la producción agroindustrial?, ¿y el resto de la industria?, ¿y los incentivos a la inversión[8]?, ¿y el aumento del turismo? ¿qué papel ha tenido la inversión nativa?, ¿y la extranjera? ¿se ha logrado destrabar el proceso de innovación productiva? ¿cómo ha incidido la estabilidad económica?, ¿y la confianza de los inversores? Y, sobre todo, ¿hay nuevos requisitos para mantener el crecimiento de la masa salarial en Uruguay dentro de un escenario mundial de feroz competencia? ¿Demasiadas preguntas? Posiblemente. Me he inspirado en mi querido y pícaro profesor de Historia Económica de México, Gilberto Argüello. Cuando los alumnos le preguntaban “¿Podemos consultarle unas dudas?”, respondía “Claro, las dudas serán ampliadas”. [2] Ingreso Nacional Bruto Disponible… recursos a disposición de los residentes de un país como resultado de su esfuerzo productivo… Se obtiene a partir del producto interno bruto a precios de mercado, del cual se deduce el monto de consumo de capital fijo (que es un costo de producción), y se le agregan los ingresos factoriales netos, procedentes del resto del mundo. [3] “Considerando que la masa de impuestos en el PIB es un componente relativamente menor, es posible afirmar que la caída en el peso de la masa salarial respecto a los niveles previos a la crisis tiene como contrapartida un incremento de la porción que se apropian los dueños del capital…” (Instituto C.D., op. cit.) [4] “… es una ley de la producción capitalista el que, conforme va desarrollándose, decrezca en términos relativos el capital variable (salarios) con respecto al (capital) constante (medios de producción e insumos) y, por consiguiente, en proporción a todo el capital… Y no es… más que otro modo distinto de expresar el desarrollo progresivo de la fuerza social productiva del trabajo... la tendencia real de la producción capitalista… a medida que se acentúa el descenso relativo del capital variable con respecto al constante, hace que la composición orgánica del capital en su conjunto sea cada vez más elevada” (Marx, C., El Capital, Vol. III, p 214, Editorial Fondo de Cultura Económica, paréntesis de G.P.) [5] “… el desarrollo de la fuerza productiva y la correspondiente elevación en cuanto a la composición del capital hacen que una cantidad cada vez menor de trabajo ponga en movimiento una cantidad cada vez mayor de medios de producción, resulta que… cada mercancía… absorbe menos trabajo vivo y contiene, además, menos trabajo materializado, tanto por el desgaste del capital fijo empleado como por las materias primas y auxiliares consumidas… Esto hace que baje el precio de las mercancías” (ibídem, p 226) [7] En la serie de 13 notas "¿Qué hay en la base del terremoto financiero?” en www.vedenuevo.com.uy intenté mostrar que un elemento de la economía productiva, real, estaba incluida en los cimientos de la crisis financiera global en curso: la saturación de capital en los países centrales, particularmente en los EEUU, comenzó a provocar la caída de la tasa de ganancia y la movilización de capitales hacia nuevos puntos internacionales con atractivos, sobre todo la China y la India. Se aceleró el cumplimiento del Teorema de H - O sobre la convergencia de los precios internacionales de los productos y de los factores de producción debida, justamente, a la movilización de capitales bajo la forma de modernas tecnologías hacia los países receptores. En el caso de los salarios (precio del factor trabajo) dicha convergencia está significando, de una parte, el aumento de los salarios en China (por aterrizaje de capitales, inversión productiva y aumento del empleo) pero, simultáneamente, su reducción en los Estados Unidos de América y en los países de Europa (por fuga de capitales y reducción de la producción y la ocupación). No todos los países periféricos se transforman ni todos los países centrales están en crisis; no toda la China se desarrolla ni todas las empresas de los Estados Unidos están en problemas, pero la tendencia es esa. [8] Ver LEY DE INVERSIONES Y FLUJO INVERSOR, Incidencia de los estímulos en la corriente de inversiones que llega al Uruguay, por Omar Sueiro, en www.vadenuevo.com.uy del mes de diciembre 2011 (http://www.vadenuevo.com.uy/index.php/the-news/2567-39vadenuevo02).
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Heber
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