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NOTICIAS SOBRE Del cielo y el paradiso A propósito de la novela En el cielo con diamantes del escritor cubano Senel Paz, editada en España en febrero de 2007, el autor realiza un análisis crítico sobre las vicisitudes del arte y la literatura en Cuba, y también sobre la discriminación de que han sido objeto creadores y sectores de la sociedad. Por Miguel Millán Sequeira [1] El escritor cubano Senel Paz nació en 1950. En 1985 estrenó Una novia para David, primera película que escribió a partir de sus personajes literarios. En 1993, la película Fresa y chocolate, basada en su relato El lobo, el bosque y el hombre nuevo, Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo de Radio Francia Internacional, se difundió por muchos países. Durante varios años dirigió la cátedra de “guiones cinematográficos” en Senel Paz pertenece a una generación de narradores a los que el crítico literario Arturo Arango, cubano también, llama “Generación de las Becas”. ¿Por qué? Luego de la generación de narradores que revelaron en sus obras la “épica revolucionaria”, fundamentalmente la lucha armada contra el enemigo de adentro y de afuera (Playa Girón y la contrarrevolución del Escambray), y la campaña por la alfabetización del cien por ciento de la población, se terminaron de criar –y crear– los narradores que vivieron la novedad de la vida en las becas. Cientos de miles de jóvenes cubanos vivieron en “las escuelas al campo” de lunes a viernes lejos de sus familias, llevaron adelante la experiencia de unir estudio con el trabajo. Pero también, para una cultura popular muy conservadora, patriarcal y machista, eso significó una “revolución dentro de la revolución”: los hijos, adolescentes y jóvenes pasaron a ser educados por otros, fuera del ámbito familiar. Allí, en ese fermento de las becas, se cocinó el nuevo ajiaco cubano. Una nueva generación hizo su aprendizaje de todo, conoció el mundo, observó el accionar de sus mayores, se formó opinión sobre los más diversos temas. Esta generación de “escritores de las becas” tuvo a alguien que fue el “primero” o al menos así lo reconoce la mayoría. Se llamó Rafael Soler y murió en un accidente en el año 1975 siendo muy joven. Este malogrado precursor fue hijo de don José Soler Puig (autor, entre otras novelas, de El pan dormido), sobre quien escribió Mario Benedetti: “El mayor escritor de la revolución, en el mismo nivel que Alejo Carpentier”. ALGUNAS NOTICIAS DE En las páginas 41 y 42 cuenta el personaje-protagonista-narrador de la novela, justamente un joven becario, cómo se pasaban a escondidas un capítulo de Paradiso, novela de José Lezama Lima, aquel capítulo que trata con desparpajo el tema sexual, el que está entre “las páginas 264 y Remata toda esta disquisición sobre el “capitulillo” de Paradiso con un comentario preocupado sobre el destino ciudadano del escritor José Lezama Lima: “Recuerdo que una tarde, años después, se me acercó David, más blanco que un papel, y me contó entre indignado y lloroso que al gordo autor del famoso capitulillo lo tenían en la mirilla y apenas lo dejaban salir de su casa a comprar los puros que fumaba. Yo no me sorprendí en absoluto, te lo confieso. Es más, en mi opinión se lo merecía, pero en la del compungido David, si llegaban a tocarlo así fuera con la yema de un dedo, se cometería un error tan grande que pagaríamos por él largos años, y la integridad misma de Lezama se quedó siempre en Cuba y murió en Más adelante, en las páginas 126, 127 y 128 Senel Paz relata un encuentro con el escritor Antón Arrufat en casa del pintor René Portocarrero. Páginas 126, 127 y 128: “Los domingos, cuando era el único que permanecía en la escuela, si se asomaba a las ventanas del norte y dejaba vagar la vista por encima de los edificios quedaba frente a un cuadro del pintor René Portocarrero. Le gustaban los toques de color que el artista daba a las casas, las numerosas cúpulas y campanarios que dibujaba, el mar que aparecía por trechos en manchas azules o violetas. En lontananza, destacaban las torres de una vieja iglesia, puntiagudas como agujas, casi borradas por la niebla. Quizás algún día conociera al pintor. ¿Cómo podría suceder esto? Se lo presentaría el escritor Antón Arrufat. (…) Portocarrero se sienta y empieza a contar una historia sobre Raúl Martínez, que empata con otra sobre Bola de Nieve, la cual deriva en una de Rita Montaner, y a continuación descalifica, de un plumazo, a los jóvenes artistas Éver Fonseca, Umberto Peña y Chago, que según él no tienen nada que buscar en las Artes Plásticas, y termina en la reunión de Fidel con los intelectuales en Antón Arrufat es un escritor cubano que vive en Estos datos apenas apuntados pueden servir de insumo para entender el trasfondo de la polémica desatada y hecha pública entre dos de los más populares representantes de la música cubana, me refiero a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Para los lectores interesados hay mucha información de primera mano, objetiva, desapasionada, para seguir compartiendo… si me dejan.
[1] Miguel Millán Sequeira. Licenciado en Filología, especialidad en literatura cubana de la Universidad de La Habana, con reválida en la UdelaR.
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