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DE Apuntes para una historia Habiendo hecho un paréntesis en el número anterior de vadenuevo solamente para tomar impulso, retomamos estos apuntes para una historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Los habíamos dejado sobre el final de la dictadura, habiendo grabado un demo que no llegó a ser aceptado por Por Marcelo Fernández Pavlovich El año 1983 vio cómo la dictadura argentina se derrumbaba. La noche anterior a la asunción de Raúl Alfonsín como presidente, los Redondos tocaban para un público cada vez más numeroso, y durante esa función Monona –bailarina y stripper oficial de la banda en aquellos tiempos– entró a escena vestida con uniforme militar, para quitárselo lentamente y quedar totalmente desnuda. Pero rápidamente iban a ser tiempos de cambio también para la banda. El aumento de público no solamente iba exigiendo lugares cada vez más grandes: el teatro Bambalinas, el Astros y el pub Zero dieron lugar primero a pubs algo más amplios como “Gulp!” se grabó en los meses de noviembre de 1984 en los estudios Tubal de Buenos Aires, que eran propiedad de la familia Vitale, siendo el ya conocido Lito Vitale el ingeniero de grabación. La placa contó con once canciones[2] y fue una producción completamente independiente, siendo los propios músicos y allegados los que se encargaban de su distribución. En los créditos, además de los músicos citados, figuraban Lito Vitale en teclados, Laura, Claudia y María (que no eran otras que Laura Hutton, Claudia Puyó y María Calzada) en coros, Poly en dirección artística e ingeniería psíquica y Rocambole en cubierta y gráfica interna. Es de notar que ya Indio y Skay tomaban un rol específico y distinto de los demás músicos de la banda, ya que la frase que los alude en “Gulp!” reza textualmente: “También estuvieron de casualidad Skay y el Indio con sus guitarras y voz respectivamente. Los arreglos y los temas han sido debidamente registrados a nombre del dúo Solari-Beilinson”. Habían pasado siete años desde su primer recital. Siete años para editar un disco parecen mucho en los tiempos de una banda, de rock o de lo que fuere. Ese fue otro de los elementos que iba afirmando que no era cualquier banda, eran ellos, era Patricio Rey, quienes iban marcando los tiempos de lo que habría que hacer. Mucho material quedó fuera de la placa, ya que lo generado en esos años anteriores era muchísimo. La mayor parte de ese material, con algunas más que satisfactorias excepciones[3], ha permanecido inédita, aunque la mayoría de las “bandas” –que es como el público que comenzó a seguirlos a todas partes empezó a denominarse– los conoce y disfruta hace mucho tiempo ya, merced a la gran cantidad de grabaciones piratas de viejos recitales que circulan por allí, antes en ferias como Parque Rivadavia o Parque Centenario, ahora directamente en la web. En este primer disco se nota que la producción cuenta con cierta precariedad y que no se contó con muchos medios para llevarlo adelante, además de resultar bastante ecléctico desde lo musical. Seré paradojal en este aspecto: debe ser seguramente el menos conceptual de los discos redondos, pero a su vez esto queda cubierto bajo el paraguas de un gran concepto, que es el de intentar ser representativo de los primeros siete años de la banda. Palabras del Indio sobre ese primer material discográfico: "Para la modalidad que encaramos, fue la primera oportunidad que se nos presentó para hacerlo. Pero no lo queríamos hacer de otra manera; no como una producción dependiente, con sus hábitos, reglas, sus armas y todo aquello que para nosotros es difícil tolerar. Sobre todo porque siempre tuvimos la secreta esperanza de poder llegar a lograr los objetivos de otra manera. La prueba es mucho más exigente si no querés integrar el circuito pero igual competir con producciones más fuertes". Agudizando lo paradojal de estas últimas líneas, digo que no soy de prometer pero prometo un verano intenso en cuanto a esta historia, ya que nos quedan diez discos y más de quince años por recorrer, pero intentaremos hacerlo en los próximos dos o tres números de vadenuevo. [1] Barbazul versus el amor letal / La bestia pop / Roto y mal parado / Pierre, el vitricida / Unos pocos peligros sensatos / Yo no me caí del cielo (hasta allí el lado A del vinilo) / Te voy a atornillar / Superlógico / Ñam fi fruli fali fru / El infierno está encantador esta noche / Criminal Mambo
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