Benavides, dos poemas enrabados Washington Benavides (Tacuarembó, 1930) es uno de los poetas fundamentales de la literatura uruguaya y eso no es novedad para nadie. Sí es novedad decir que Benavides (no el original Benavídez) es apenas la punta del iceberg de un conjunto de poetas que habitan en el mismo cuerpo, pero que son distintos y diversos al que publicó unos cuantos libros a partir del "Tata Vizcacha" quemado por los reaccionarios de su pueblo. Una sociedad de poetas vivos (y muertos) habitan en el viejo profesor que aún enseña y se emociona con las nuevas creaciones de los jóvenes escritores. Joan Zorro, Pedro Agudo, John Filiberto, entre otros, han dado y seguirán dando buena poesía a este país acorralado entre el Plata y las fronteras.Juro, doy certeza, que los dos poemas que incluimos en esta edición de vadenuevo, son de "Bocha" Benavides y suman belleza y justicia a esa larga obra que nos ha dado y que conforman una herencia hermosa y única. Nuestra revista se siente honrada por su generosidad, como se han sentido sin decirlo chiquilines que empezaban a escribir, cantores que armaban sus primeras composiciones, como Numa, Carlitos Benavidez, Darnauchans o Enrique Rodríguez Viera, solo para mencionar a algunos.Como decía Macedo (Juan Carlos), la poesía es lo único que hace justicia, así que gracias. Elder Silva
SACAR LO DE ADENTRO PARA AFUERA…
Eso es todo el trabajo Del supuesto artista. Vives a orillas de un río casi sin barrancas. Si se pasan las lluvias, el río como un toro Moribundo, arremete contra sus orilleros. Y ahí comienza el actuar rápido, el no dormirse Esperando camiones municipales o camiones verdes, saca de apuro, muebles y colchones La tevé y el armario de las ropas. Deja quietos Esos quietos retratos, Mujer. Deja esos aparejos Y la pelota de fútbol, Hombre. Apura a los botijas, No les pierdas pisada. Mira que para ellos Esto es casi un festejo. Así debes tratar con tu entretela. Me refiero al arpa dormida becqueriana. Mete mano en sus cuerdas. Aunque desgarre como un parto De apuro. Saca fuera lo de adentro. Revísalo después. Ajusta los tornillos a De palabras. Muévete con presteza, el toro Moribundo,el agua Del tiempo viene a buscarte y te borrará de un golpe. Un golpe de agua turbia de arrasar rancheríos, pobres Chacras, quintas de sobrevivencia, Esas cosas que guardamos adentro: pedacitos del avión de la infancia, La corbata de mozo, el cuaderno de notas que pensabas Acabaría en versos bien medidos. Apúrate a sacarlos fuera. El toro de agua muge ya en tu puerta. El tiempo No te dará calce. Afróntalo. Saca fuera lo de adentro. Ahora!
(W. Benavides, Al borde de la primavera del 2011, en Montevideo)
REQUISITORIA OBLIGADA
La urgencia de escribirlo Tal vez me hizo olvidar el duro trámite De que lleves a la práctica Lo que sostienes en lo íntimo Como tu obra, como la esencialidad De tus pasos en la tierra. Y te apuraba a que lo hicieras pronto ¡ahora! Provocado por ejemplos terribles: Kafka exigiendo a su amigo y albacea Max Brod A que quemase todo lo que No hubiera corregido y publicado. Y nuestro Morosoli (autodidacta, albañil, y luego propietario de almacén y barraca) Soñaba al jubilarse dedicarle su tiempo A su prosa admirable. Pero golpeó su puerta Alguien con la última cuota. Ese sueño insistente Que en tantos “practicantes” se parece A un auto-engaño. “No dejes Para mañana lo que puedas hacer…”
¿Y si mañana, liberado del cargo excluyente, Desatado del mote funcionario, En vez de retomar tus carpetas manoseadas, Te apoltronas ante la pantalla Calzando las pantuflas de
¿Tendré que refugiarme en Horacio y su “carpe diem”? Sácale un resquicio a tu tiempo de oficina, De la clase, del boliche, Y vuélcate,como quien debe escribir un telegrama De bodas u obituario. Nerviosamente, Róbale a la burocracia Lo que tal vez te justifique en vida Lo que te recuperará de la última cuota…
(Complementa el poema anterior “Sacar lo de adentro para afuera”. Ojalà lo complemente. Washington Benavides. 22 de set. 2011.) |